Aún no tienen nombre, pero la crisis sacará a la luz a más entidadesfinancieras españolas con necesidad de ayuda, como Caja Castilla LaMancha (CCM). El Banco de España lo tiene tan asumido como su últimapetición al Gobierno. “Debe prepararse para utilizar más dineropúblico”, porque CCM ha sido la primera pero no será la última entidadfinanciera que tenga que salvar el Estado español, aseguraba ayer elgobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Sin ambages, dijo que lasmás grandes (las que denominó como sistémicas) podrán transitar lacrisis sin la duda continua de su fiabilidad frente a muchas otras quenecesitarán ser rescatadas aunque, de momento, no sientan que necesitanapoyo.
La cuantía que habrá de aportar el Estado no será pequeña:Superará a la utilizada en las crisis anteriores, aunque no llegará alos niveles de los países de nuestro entorno. Para poder inyectarla, elgobernador pidió al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero que démás libertad y agilidad de actuación al Banco de España. Ahora, elsupervisor está constreñido porque requiere la autorización delGobierno cada vez que decide hacer un préstamo a una entidad financieracon problemas. Fernández Ordóñez quiere que le autoricen una cifraelevada de avales estatales de los que tirar cuando sea necesario sintener que convocar un Consejo de Ministros extraordinario en cadaocasión. Además, el gobernador cree necesario que cambie la ley paraque las cajas tengan más instrumentos con los que captar capital en losmercados, como pueden hacer los bancos.
Pese a estos datos, elvicepresidente primero del Gobierno valenciano, Vicente Rambla,trasladó ayer un mensaje de “absoluta tranquilidad” ante la fortalezade las dos principales entidades financieras de la Comunitat Valenciana,CAM y Bancaja, y aseguró que “no se puede comparar” la situación deestas entidades con la de Caja de Ahorros Castilla-La Mancha,intervenida por el Banco de España.
Rambla incidió en que son “entidades muyfuertes que se sitúan entre las primeras del ránking de entidadesfinancieras españolas”. “Yo estoy absolutamente tranquilo, como miembrodel Gobierno valenciano y además como cliente de estas entidades, y porlo tanto, el mensaje tiene que ser de absoluta tranquilidad”, subrayó.
Sin embargo, las cifras dicen otra cosa. El riesgo de impago de Bancaja es 2,7 veces mayor al de Caja Madrid, cuya deuda senior se paga a 343 puntos. Y 3,25 veces el de La Caixa, cuyos CDS cotizan a 293. Los de la CAM son más del doble que los de la entidad madrileña y de 2,62 veces el de la catalana.
Los dos han evolucionado muy mal desdeel pasado verano, especialmente desde que la CAM se estrenó en bolsa,en julio de 2008. En aquellos momentos, cubrir con un seguro unainversión en una emisión de la caja costaba unos 300 puntos, ratio quese disparó en septiembre a 450. Esta prima ya fue considerada unabarbaridad por la caja alicantina, que consideraba excesivo einjustificado este riesgo de quiebra según el mercado derivados.
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